leña.

abre la cajuela del auto, tira el hacha dentro

se pone los guantes. pasa la mano sobre

el parabrisas congelado.

pone en marcha el auto, deja que el motor caliente

piensa en lo que acaba de gritarle a su esposa

y arranca.


se empieza a hacer de noche, el vapor ebulle

desde el suelo de pavimento.

ve venir un auto de frente, es una ford rural verde

los dos autos disminuyen la velocidad encontrándose

a mitad de camino.

- ¿hace frío no?

- un poco.

- ¿cómo está josefina?

- en casa, preparando la cena.

- annais igual.

esteban asiente y saluda con la mano.


la nieve golpea el parabrisas con suavidad

esteban la deja acomodarse

gira la perilla y la barre, varias veces.

encuentra un claro; estaciona. se baja

sus botas pisan un charco y él putea.

- mierda. – dice.

va hasta la cajuela, la abre, toma el hacha.

se adentra unos metros en el bosque

hasta que ve un ciprés viejo caído

por el peso de la nieve.

se acerca a él, mira a sus costados

rompe un par de ramas a patadas y comienza a hachar

el primer golpe retumba en el silencio de los árboles

golpea el tronco casi siempre en el mismo lugar

respira cuando sube el hacha, exhala cuando la clava.

de repente piensa en su padre agonizando en un hospital

en el norte, abstemio.

piensa en su madre fumando un cigarro en el frío

del estacionamiento

y en su hermana, tratando de dormir a su hijo en la

casa de sus padres.




llega a la mitad del tronco que tiene una base grande

y se detiene a descansar.

está sudando,

se quita la chamarra y la apoya contra otro tronco

caído para que no se moje

echa vapor por su naríz

mete las manos en sus bolsillos

del derecho saca una caja de parliaments, la abre

y enciende uno

aspira fuerte, luego escupe el humo

que se confunde con el vapor

cuando termina vuelve a meter el cigarro consumido

en la caja y vuelve a arreciar contra el ciprés.


piensa en su hija, cenando sola en una pensión de valladolid

la imagina al teléfono, hablando con su madre

quejándose de su novio, omitiendo que a veces el cabrón le pega

el ciprés cede.

esteban consigue un buen tocón

se lo carga al hombro y camina por la nieve

sus botas se hunden más por el peso extra,

llega a su carro

tira el tocón al piso, abre la cajuela, mete el hacha.


j.v. dummet.




tous les chevaux du roi.


III.

no es indispensable que en una tragedia haya sangre

y muertos: basta con que la acción sea noble, con que

los actores sean heróicos, con que las pasiones estén

exacerbadas y con que todo padezca esa tristeza majes-

tuosa que constituye el agrado sumo de la tragedia.


RACINE.

(citado en el capítulo III de todos los caballos del rey)




llegué a michéle bernstein por una serie de coincidencias. fui en busca de crónicas de motel pero no lo tenían.

luego pregunté por los poemas de ginsberg, me los trajeron y deduje que estaban extremadamente caros para lo que ocupaban en espacio. así que me puse a revisar y terminé con dos libros.

se busca una mujer, un libro de relatos de mi querido chinasky.

y todos los caballos del rey. de michelle bernstein.

el solo comprobar que, como había supuesto, la foto de la portada era un retrato de la autora, me interesó en el libro. luego leí unas páginas del prólogo y descubrí que esta francesa nacida en el treinta y dos en parís había escrito el libro solo para contribuir a las arcas de la internacional situacionista. y tiene dos novelas únicamente.

el planteo básico de la historia es el siguiente:

bajo un contexto de la bohemia francesa de los 60 una pareja decide involucrar a su convivencia a una chica con el nombre de carole. lo demás es anecdótico; convencionalismos de la novela francesa con algo de cinismo muy bien desarrollado, personajes caricaturescos bien confeccionados, buen humor y jolgorio previo al desmadre de kerouac.

pero esta mujer escribe tan bien que es un disfrute leer.

dos de los personajes centrales son extremadamente inteligentes y lo saben, así que se pasean con un aire de superioridad insoportable por la historia, estando sobre todo y sobre todos. eso es divertido y necesario para el nivel de mamonería que se necesitaba en ese círculo de personas en francia.

la precisión de las observaciones y la manera de interpretar los subtextos fueron de las cosas que más me llamaron la atención. y la disgresión en como transcurre el tiempo dentro del texto, también, es extraño. es de esas novelas en que no sabes cuanto tiempo pasa, no hay observación alguna al respecto, pero sabes que entre corte y corte hay una elípsis importante.

el intelectualismo que desprenden genoviéve y gilles no es superfluo, es real. se cree. uno puede entender que esos personajes realmente funcionan así. el diálogo de la página 59 aquí abajo es un gran ejemplo de esto -de hecho, continúa hasta la pag. 60 pero se hace largo-, dejo solamente la terminación del diálogo, que casualmente, fue uno de los párrafos que leí del libro antes de comprarlo.


“luego, cuando le di a entender que la historia se había acabado, parecía que le costaba entenderlo.

- pero bueno – dije-. es imposible que no sepas lo que es una aventura. digamos que para ti ha sido una aventura.

- ¿siempre te comportas así? – me preguntó con severidad.

- más o menos –

- ¿por principio?

me eché a reir.

-¿tengo yo cara de tener principios? es una ética, amor mío.

- es que me gustas – dijo.

- es algo recíiproco – dije con toda sinceridad.

- podríamos prolongar esta aventura. el tiempo que te parezca.

- cada vez que se repite, resulta menos deseable.”

(quien narra es genoveve, el segundo bertrand)

pag. 59


"no dejó de parecer satisfecho y me pidió el número de teléfono.

- ¿qué debo decir si lo coge tu marido?

- pues di que eres bertrand. para entonces, ya lo habré puesto al corriente de tu existencia."

pag. 60


debo admitir que me cuesta leer mujeres. no es un problema de misoginia ni nada parecido, simplemente no me atraen sus sensibilidades, en general. me aburro, las siento ingenuas y me cuesta pelear contra eso. la literatura que más me atrae, evidentemente, es aquella que tiene un cierto nivel de crudeza, o rudeza, si prefieren. por eso me gustan hemingway, bolaño, london, carver, dummet, conrad, o –vaya paradoja- capote. la sensibilidad masculina es fea, y eso es lo atractivo. me cuesta encontrar belleza en lo bello. me repulsa, de alguna manera.

lo que narra bernstein dista de ser algo bello o ingenuo, es algo sofisticado y retorcido, con muchas capas de lectura. que michelle haya sido crítica literaria le da una plusvalía importante al libro: es un libro pre-pensado, no de un escritor, sino de una crítica. y ella misma se encargó de rectificar mi afirmación haciéndose una real autocrítica:


“no hay desenfado sino en la superficie de este libro. su discreción se disfraza de una sequedad que una lectura atenta desmiente. el pudor oculta una sensibilidad e incluso un sufrimiento reales.”


el libro, sin embargo no es nada pudoroso. y la sensibilidad está en la superficie, al igual que el sufrimiento. solo que son tratados de una manera casual y distante. como debería ser ya que el romanticismo resulta tedioso.

volviendo a algunas curiosidades de bernstein que la enriquecen como personaje es obligatorio mencionar que estuvo casada con guy debord, letrista y cineasta de la época, y miembro fundador de la internacional situacionista; una organización de base marxista que combatía la dominación capitalista y buscaba terminar con la sociedad de clases –como me gusta aclarar, en un momento donde las ideologías todavía importaban -. es también sabido que el personaje de gilles en la novela es debord, y que el pintorn ssier jorn es ole.

michele bernstein, su otro libro es la noche. lo buscaré.

por cierto, el título es algo tan perfecto como la frase que lo envuelve en la novela.



pasajes seleccionados.



“qué placer, ya cansada y un poco bebida, encontrarte, como en la canción, con una amplia cama blanca y dormir en ella con el chico del que estás enamorada. por lo demás, también esa canción nos la había cantado la niña aquella, la de la felicidad para siempre jamás de un amplio lecho blanco, en cuyo centro es tan hondo el río que todos la caballos de rey podrían beber juntos.”

pag. 24


“bebía correctamente, la chica, para tener veinte años. incluso bebía a veces de la botella para demostrar que era una mujer libre; me miraba de reojo, esperando sin duda el momento en que no pudiera yo disimular señales de celos. cantaba con voz algo más baja, algo más infantil; el tabaco, decía; pero yo sabía muy bien que era el deseo de gustar. y, también, para gustarnos, recuperaba anécdotas enternecedoras que debían demostrarnos cuán joven era aún, cuán ingenua era aún, cómo se fiaba de todas las personas poéticas y buenas. su guitarra era un animal fiel que iba con ella a todas partes. ella no entendía nada y sólo amaba la pintura y el mar. y, por descontado, a un osito de peluche. “

pág. 22



“como suele pasar, fue la señal de partida para todos. en la calle, tras estrechar todas las manos, sólo nos quedamos los que vivíamos cerca y volvíamos a pie. bertrand seguía cerca de mí.

caminábamos sin prisa. en cada cruce, alguien se iba. bertrand y yo hablábamos casi en voz baja: eran esas frases vacías de la madrugada. había pasado el cansancio de la noche. cuando me llegó el turno de separarme de los demás, no dije nada y seguí con ellos. al final, bertrand y yo quedamos solos. “

pag. 57



llamadas telefónicas.


terminé de leer al sur de la frontera, al oeste del sol de murakami y me dejó, de alguna manera, amargamente insatisfecho. encuentro la poesía del japonés -por segunda vez- infantil y no puedo acceder del todo a ella, quizás por una cuestión de gustos o por el mero hecho de que no me satisface literalmente.
yo esperaba de él algo con un clima distinto, sin embargo el japonés es –paradójicamente- muy occidental en sus relatos. tiene una manera icónica de estructurarlos; los personajes son redondos y sin complejidades reales. sus formas son finas, detalladas y previsibles. y eso se aplica a la estructura total de la historia.
hay, a pesar de todo, algo que me gusta del libro y no puedo definir bien, pero creo que tiene que ver con lo liviano y accesible que es, y de alguna manera, sincero.

entre un libro y otro, dejo siempre un rato para ir a una librería y comprar uno habiendo pensado lo que quería de antemano, por lo menos que clase de historia necesito leer. últimamente estaba pasando por una esquina de reforma dónde hay un local que no tiene muchos libros, pero en la vidriera estaba 2666, de bolaño. un libro rojo de 1100 páginas. tenía ganas porque iba a tener algunos días libres de trabajo, pero cuando finalmente fui, alguien había comprado el único ejemplar que tenían –el de la vidriera- para navidad. busqué algo más de él y encontré llamadas telefónicas. y también me gustó la idea de leer sus cuentos.
pocas veces –últimamente- me pasa que cuando estoy leyendo no puedo evitar pensar en estar escribiendo. hay pocos libros que me incitan a hacerlo. llamadas telefónicas es un libro de cuentos sobre la literatura, de alguna manera, sobre el relato. ya sea en tercera o primera persona. la pasión de bolaño por la poesía y el escritor como figura aparece en la mayoría de los cuentos. sensini, onetti y moyano aparecen representando al género con nombre propio, entre otros. y el chileno también esconde detrás de equis, zetas, as y bes a un par más de colegas en vez de nombrarlos.
la autoreferencia a la profesión y el conocimiento de la situación de ser un escritor de vanguardia y con convicciones trostkistas -cuando las convicciones trostkistas importaban- y apoyar la reforma socialista de salvador allende, lo llevaron a estar detenido por ocho días en una cárcel de concepción, y a requerir de la ayuda de un excompañero de la secundaria que se había vuelto policía para liberarlo. hecho que se refleja en detectives.
la justificación del título de libro se debe a uno de los cuentos. y a qué muchos de los relatos contienen llamadas con importancia en la narración.
la familiaridad de bolaño con las distintas clases de español que se hablan en latinoamérica y europa le facilitaron un argot muy amplio y bien desarrollado. en los cuentos se habla chileno, español, mexicano, argentino e, inclusive, se da el lujo de escribir hasta como “traducido al español”.
(escuchar lectura adjunta).
latinomérica se sigue identificando, casi por añoranza, con cortázar, gabriel garcía márquez y vargas llosa principalmente. el chileno corresponde a una generación totalmente diferente de escritores, una generación moderna, renovada y más cruda.
y es factible que esté diciendo una tremenda pelotudez – o no – pero bolaño es, probablemente, el mejor escritor español del siglo XX después de borges.
el conocimiento que tiene de cada uno de sus personajes y la capacidad de resumirlo en pocos párrafos es algo tan contundente como abrumador. cada rasgo no superficial está delineado, pensado y estructurado alrededor del relato de manera casual pero elegante. no con maestría, que indica práctica y progreso, sino con una naturalidad puramente innata. hasta con cierta desprolijidad.
cada una de las historias es, además, interesante en sí misma. argumentos sólidos, interesantes y personales. no sé cómo explicarlo, pero cuando se lee a bolaño se siente una relación realmente íntima con el lenguaje. y esto tiene algo de pornográfico –tema que también toca en los cuentos- y eso me gusta.
uno de los cuentos se llama, tan solo, la nieve.

una de las historias se desarrolla directamente en el ambiente del porno de los angeles de los setenta. por la perfección del mismo, por el erotismo y la longitud que tiene quise darme el gusto de leerlo en voz alta y lo grabé. de noche, solo, en un departamento que estaba dejando ese día en la colonia condesa. se los dejo para que lo escuchen en 30 minutos aquí.
joanna silvestri - roberto bolaño by realismo crudo.

hay otros párrafos que señalé y quiero compartir. estos son:

“B escribe un libro en donde se burla, bajo máscaras diversas, de ciertos escritores, aunque más ajustado sería decir de ciertos arquetipos de escritores. en uno de los relatos aborda la figura de A,
un autor de su misma edad pero que a diferencia de él es famoso, tiene dinero, es leído, las mayores ambiciones (y en ese orden) a las que puede aspirar un hombre de letras. B no es famoso ni tiene dinero y sus poemas se imprimen en revistas minoritarias. sin embargo entre A y B no todo son diferencias. ambos provienen de familias de la pequeña burguesía o de un proletariado más o menos acomodado. ambos son de izquierdas, comparten una parecida curiosidad intelectual, las mismas carencias educativas. la meteórica carrera de A, sin embargo, ha dado a sus escritos un aire de gazmoñería que a B, lector ávido, le parece insoportable. A, al principio desde los periódicos pero cada vez más a menudo desde las páginas de nuevos libros, pontifica sobre todo lo existente, humano o divino, con pesadez académica, con el talante de quien se ha servido de la literatura para alcanzar una posición social y una respetabilidad, y desde su torre de nuevo rico dispara sobre todo aquello que pudiera empañar el espejo en el que ahora se contempla, en el que ahora contempla el mundo. para B, en resumen, A se ha convertido en un meapilas.”
principio de
una aventura literaria.

“…B se queda solo, contemplando temeroso el jardín y la glorieta donde, al cabo de un rato, distingue a una persona o el movimiento fugaz de una sombra:
debe ser A piensa, y acto seguido, conclusión lógica: debe estar armado."
fragmento de
una aventura literaria.

“un apunte curioso: a tony le encantaban las películas pornográficas y solía ir en compañía de anne, a quien nunca antes, por supuesto, se le había ocurrido visitar un cine de este tipo.
de las películas pornográficas le chocó el que los hombres siempre eyacularan afuera, en los pechos, en el culo o en la cara de sus compañeras. las primeras veces sentía vergüenza de ir a esta clase de cines, algo que no parecía experimentar tony, para el cual si las películas eran legales uno no debía sentir ningún tipo de pudor. finalmente anne se negó a acompañarlo y tony siguió visitando estos cines solo. otro apunte curioso: tony era muy trabajador, más trabajador (de lejos) que cualquiera de los otros amantes que anne había tenido en su vida. y otro: tony jamás se enfadaba, jamás discutía, como si considerara absolutamente inútil tratar de que otra persona compartiera su punto de vista, como si creyera que todas las personas estaban extraviadas y que era pretencioso que un extraviado le indicara a otro extraviado la manera de encontrar el camino. un camino que no solamente nadie conocía sino que probablemente ni siquiera existía."
fragmento de
vida de anne moore.


subida.

el sudor le corre por la cara
a pesar del viento que baja fuerte por la ladera.
se detiene debajo de una piedra que
lo cubre.
arma un fuego,
prepara una taza de té.
sus manos tiemblan.
se concentra por un largo rato en
el azul que se form
a bajo la nieve.
un azul cristalino, incisivo
guarda la taza y orina contra la piedra
se pone la mochila en la espalda, la ajusta
y sigue caminando.
sus pasos se hunden hasta la rodilla.

j.v. dummet

viajes al escritorio.

en el aeropuerto de méxico, antes de ir a ny, pasé por una tienda de libros. estaba medio borracho y sin dormir. ningún libro que tenían se me hacía atractivo, y ya había cometido el serio error de dejarme llevar por un best seller una vez anterior.
me encontré con "travels in the scriptorium", de paul auster. me llamó la atención la portada y el formato: estaba en inglés. considerando que iba a tener que hablar el idioma unos doce días, lo compré para practicar un poco.
la relación con mi estadía en brooklyn y auster también se me hizo una coincidencia interesante.
comencé a leerlo en el avión. continué unas páginas durante esos doce días en que caminé la ciudad, y lo terminé de leer en el viaje de vuelta.
no señalé ningún párrafo como hago usualmente para comentar y subir al blog, no encontré nada que me haya parecido literalmente atractivo.
auster hizo otra vez lo mismo, generó una historia para narrar otra historia incompleta. básicamente, lo que sabemos en el libro es que hay un viejo encerrado en una habitación en un escritorio, sin memoria. todos los días se despierta y no recuerda por qué llegó ahí o qué está haciendo. a medida que el día avanza aparecen distintos personajes que parecen estar conectados entre sí, y conectados también con otros libros de auster -así como con auster mismo-. el viejo tiene, sobre el escritorio, un manuscrito de un hombre que fue a la guerra. lo va leyendo de a poco hasta darse cuenta que está inconcluso. la misión de su doctor es que él descifre el final por su cuenta.
ya me había pasado con "la noche del oráculo" algo similar. este escritor compraba un cuaderno y construía una historia que no sabía como resolver, y auster se aprovechaba de ello para hacerlo novela. ahora, mi planteo es el siguiente: ¿es esto un recurso autoreferencial sobre la literatura? ¿una manera de expresar la desesperación del autor al ver que su relato no tiene una continuación?
o.
es el recurso de tomar un manuscrito sin terminar y con poco valor propio e introducirlo en otro texto para conseguir escribir un libro al año.
más allá de eso, el libro no dice mucho.
la prosa de auster está, sin embargo, muy bien lograda. tiene una cadencia y una estructura muy puntual, que tiene que ver, en cierta manera, con que el libro es también un manuscrito en la ficción.
es decir, es la tercer parte del metalenguaje incorporado como narrador.
sin embargo me pasó algo extraño con la sonoridad de la escritura. auster siempre se me había hecho rico en su manera de estructurar las oraciones, pero en inglés, no me pareció lo mismo; es un idioma plano y simple. demasiado quizás.
creo que en mucha traducciones al español hay un enrequecimiento intrínsenco del lenguaje, y que auster tuvo la fortuna de tener detrás de él a la gente de anagrama, que suelen tener buenos traductores.
o bueno, quizás, simple y tristemente, paul ha envejecido.


en la contraportada dice, entre otras cosas:
"no hay manera de negar el hechizo que generan los personajes sobre el lector".
independent.

"lo de auster pertenece al estado del arte y "viajes en el escritorio" es particularmente un ejemplo elegante".
daily telegraph.

"auster es realmente un maestro de su arte".
harper´s bazaar.


compré la tapa III. creo que el libro me hubiese parecido más interesante si hubiese comprado la I.

lorca. new york.

estuve doce días en ny.
paré en brooklyn, en casa de una pareja amiga.
hizo frío, el viento corría a través de las avenidas y te pegaba en la cara. disfruté eso.
cada vez que pasaba el hudson por debajo, en el subte, los oídos me dolían por las otitis agudas que tuve de chico.
me compré un sombrero.
pasé casualmente por la casa de piazzolla.
fuí a harlem a ver a los negros jugar al basquet en un parque.
el domingo, después de una semana, salió el sol y los hipsters comían el brunch en una esquina.
y hubo un atardecer espectacular sobre el río.
tuve la extraña sensación de estar en una ciudad que llegaba al ocaso. ya no es el ny violento de los 70´s, ni es excitante como kerouac lo narraba.
se ha convertido en una ciudad sedimentada y clásica. en una capital mundial que perfecciona lo ajeno y lo transforma en algo ausente de asperezas y por ende, aburrido.
le falta una violencia que inquiete. después de la caída de los torres y giuliani, se convirtió en una sombra de lo que era.
ya no hay prostitutas en times square. no se ven vagabundos en el parque.
así y todo, new york es todo lo que se supone que debe ser. y justamente por eso mismo, no me sorprendió.
siempre pensé que esa era la ciudad en donde debería de vivir. ya no lo creo más.



lorca escribió esto.

existen las montañas. lo sé.
y los anteojos para la sabiduría.
lo sé. pero yo no he venido a ver el cielo.
he venido para ver la turbia sangre,
la sangre que lleva las máquinas a las cataratas
y el espíritu a la lengua de la cobra.
todos los días se matan en new york cuatro millones de patos, cuatro millones de cerdos, dos mil palomas para el gusto de los agonizantes, un millón de vacas, un millón de corderos y dos millones de gallos que dejan los cielos hechos añicos.


de nueva york, f. garcía lorca.


un trozo de mi corazón

- no hablemos más -le pidió ella, cogiéndosela con el puño cerrado y abriendo mucho los ojos-. me apetece hacerlo ahora mismo, ¿entiendes?
- espera un momento -dijo él.
- no espero -dijo ella-. no espero.

fragmento. un trozo de mi corazón, richard ford.

tres skaters miran.

tess tess.

hoy se cumple un año del inicio del blog.
creo que se ha encontrado una identidad, o por lo menos hay una clara búsqueda de ella.
como presente les dejo un .pdf que pueden bajar o leer desde aquí.
es la introducción de tess gallagher para un sendero nuevo a la cascada, de raymond carver.
espero les guste.

tess tess

ave.

crítica.

(escribí esto para un magazine que tiene un amigo editor mexicano. cuando lo leyó me dijo que era muy técnico para la publicación y lo mandó a revisar con su editora de estilo. nunca más me devolvió nada. imagino que no le gustó.
era la primera vez que escribía algo sobre cine en mucho tiempo y preferí no tirarlo.)

sigue sin corregir.


el falsario de kaufman


fui a ver synechdoque, new york un domingo por la noche, solo.

quería ver cómo un guionista reconocido enfrentaba su primer película como director.

kaufman es –era- la justificación narrativa tras la propuesta visual de directores como michael gondry y spike jonze. los guiones de quieres ser john malkovich?, adaptation y eterno resplandor de una mente sin recuerdos eran estructuras cuidadas y bien diseñadas, llevadas a cabo con maestría visual por dos genios de los videoclips; con más fortuna por parte de jonze gracias a que su cine es más narrativo y no recaía solo en el impacto visual. (de parte de gondry por su cuenta y con sus ideas, ya hemos visto dos películas totalmente intrascendentes como la ciencia del sueño y be kind rewind).

la synechdoque es un recurso de la retórica y el guión que significa una parte por el todo. es, por ejemplo, cuando se identifica a un personaje con una particularidad y se lo reconoce a través de eso. llamar a su película de esa manera, implica ya es en cierto sentido, una pretensión importante, pero también una llamada de atención intelectual, casi una declaración de principios de Kaufman, presentando su película como un guión.

no quiero hablar de lo que ya se ha dicho. que es una película incomprensible, que recae en el metalenguaje dentro del metalenguaje dentro de. de las actuaciones de philip seymour hoffman (el nuevo modelo de actor gringo aventado pero sumamente conservador), y de catherine keener. no. quiero hablar sobre lo que transmite la película.

kaufman lleva al extremo la motivación de su personaje, caden cotard. un director de teatro reconocido que ha decepcionado a su mujer, una artista plástica que pinta cuadros diminutos para ver con lentilla de aumento. cuando su mujer lo abandona gana una beca para realizar una obra de teatro que tiene que ser una obra maestra, esto lleva a cotard a un juego interminable de la representación de la vida dentro un hangar de new york, donde terminará representando, no solo a él mismo por diferentes actores, sino inclusive a la ciudad. solo por complacer a su ex mujer.

bajo esa premisa kaufman entra en el ya trillado juego de ficción versus realidad. dentro de escenas de realidad realmente bien escritas y actuadas, donde entran los desayunos de caden y adele, leyendo el periódico y parodiando el error de sky news en su intento de estar siempre frente a las noticias -donde dijeron que harold pinter había muerto para luego rectificar diciendo que había ganado el premio nobel-; la conversación dentro del auto con la niña atrás poniendo en juego la desesperación de la pareja con cuestionamientos que son respondidos de manera intelectual por sus padres. cotard entrando por casualidad a un departamento de adele y siendo confundido con la señora de la limpieza, aceptando esa confusión y limpiando su departamento dos veces a la semana, llevando al extremo su patetismo.

por el lado de la ficción está la representación total de la obra megalómana que cotard recrea en el hangar durante diecisiete años. la casa de una de sus mujeres que está constantemente en llamas en un recurso onírico no injustificado, pero sí incomprensible. la triple representación de cotard a través de un anciano y de una mujer –lo que lleva a cuestionarnos aún más la masculinidad de cotard, que no puede complacer a sus mujeres y en diferentes ocasiones es confundido con una mujer-. los tatuajes de su hija que se marchitan cuando mueren, perdiendo hojas sobre la cama de un hospital en un momento de patética ficción poética.

es en ese ring side entre ficción y realidad donde lo que pierde es la película. kaufman tiene una maestría de tradición norteamericana para los momentos de realidad que se asemeja por partes a la literatura de carver. situaciones concisas, coloquiales e incómodas, cargadas de un subtexto sumamente interesante y bien desarrollado por los actores, como si conociesen a la perfección las motivaciones de sus personajes, como si hubiesen sido dirigidos por cotard en persona. a medida que la película avanza y se convierte en un juego de representación eterno de estructuras, el interés o la empatía por cotard van desapareciendo.

la puesta en escena queda relevada a un segundo plano. no existe la visión de un director como tal, sino una cámara distante que es testigo del guión. no hay una construcción de un lenguaje visual. el vestuario se ve puesto y caricaturiza a los personajes. el artificio resplandece por todos lados. pero quizás eso no esté mal, ya que la película busca la artificialidad de manera recurrente.

Ee intento de kaufman es válido. es sincero en su discurso autorepresentativo. los mejores personajes de kaufman son los que lo representan a él. Joel Barish enamorándose de cualquier mujer que le da un poco de atención en eterno resplandor o charlie kaufman con sus masturbaciones interrumpidas y sus conflictos para adaptar el libro de susan orlean en adaptation.

después de establecer la validez, queda una cuestión de gustos detrás.

synechdoque: new york es el intento de un guionista de clase en hollywood por tratar de volver a hacer algo original. es un intento mainstream, sin ninguna dificultad económica y realizado para confundir a un público adormecido. un intento bien llevado a cabo, pero sin un peso personal importante. sin embargo, bajo todo ese recoveco y metalenguaje que es el film, se puede vislumbrar la esencia de kaufman en los momentos de realidad.

esperemos que la próxima nos encontremos frente a algo más íntimo y puro. si lo dejan. o si él se deja.





el río truena a lo lejos y nieva.

el río truena a lo lejos
y nieva
una motocicleta rebota en el ambiente
se aleja hacia al sur.

por la ventana empañada
solo se puede ver
los álamos, lampiños
mecerse.
los dedos se entumecen
bajo los guantes de nylon.
afuera uno de los perros ladra
prácticamente hacia la nada.

un motor se acerca, es conocido
bajo una bruma blanca
se estaciona y tira un poco de humo
fernando baja del carro.

j.v. dummet

pedro páramo y el llano en llamas.

todo el mundo me hablaba siempre de pedro páramo y el llano en llamas, de juan rulfo.

la descripción de rulfo que tengo creada en mi cabeza a través de esas charlas es la de un mexicano de jalisco que escribía increíble. un personaje que solo había dejado dos libros tras de sí y había logrado ser incluido dentro del realismo mágico latinoamericano.

pero había algo que me distanciaba. el nombre de la obra, para empezar, nunca logró captar mi atención. pedro páramo. y el nombre del autor, tampoco. juan rulfo.

un domingo llego a la casa de unos amigos y empezamos a hablar de bolaño, pero lentamente la conversación va transformándose hacia pedro páramo. admito que no lo leí y uno de los chavos que vive en la casa se levanta y se mete en su habitación durante unos minutos. al rato vuelve con una vieja edición de bolsillo del libro, que incluye, además, el llano en llamas. me lo presta y me dice que lo lea, que después hablamos.

más tarde encuentro esta situación muy similar:


“álvaro mutis subió a grandes zancadas los siete pisos de mi casa con un paquete de libros, separó del montón el más pequeño y corto, y me dijo muerto de risa: ¡lea esa vaina, carajo, para que aprenda! Era pedro páramo. aquella noche no pude dormir mientras no terminé la segunda lectura. nunca, desde la noche tremenda en que leí la metamorfosis de kafka en una lúgubre pensión de estudiantes de bogotá — casi diez años atrás— había sufrido una conmoción semejante.”

(gabriel garcía márquez)


pedro páramo es un libro con una fuerza intrínseca tan grande que resulta asfixiante para el lector en ciertos pasajes. la premisa es la de un hombre que vuelve al pueblo donde nació a buscar a su padre, por un pedido de su madre en el lecho de muerte.



“- no vayas a pedirle nada. exígele lo nuestro. lo que estuvo obligado a darme y nunca me dio… el olvido en que nos tuvo, mi hijo, cóbraselo caro.”



el libro es una descripción exacta, detalle a detalle, de la vida de un pueblo en méxico. no por la minuciosidad de la descripción, sino por la anunciación de hechos de manera simple y directa, englobando mucho más. como por ejemplo el hijo de pedro diciéndole a las chicas al oído mientras se las viola que no lloren, que el hijo les va a salir güerito. la fuerza de lo que sucede, está, no en la escritura llana y dura, sino en la rudeza de lo que narra.

rulfo estuvo mal relacionado con el realismo mágico. en la literatura de rulfo la muerte juega un papel tan importante como lo hace en méxico. es algo que se platica, que se ve, que se susurra y festeja. los aparecidos no son elementos fantásticos sino reales. los muertos pertenecen a otro mundo, que converge muy a menudo con el de los vivos.

junto con el llano en llamas el retrato de esos pueblos, de esa gente, del hambre, el calor, las batallas, los bandos, las milpas, entre otras cosas, resulta completo. rulfo logra un entendimiento perfecto de sus personajes y su contexto, con la posibilidad de verlo con la voz de un narrador elocuente, como los que aparecen en los cuentos del llano.

rulfo se reconoce en sus relatos escuchando y recibiendo la información para luego transcribirla. por eso su lenguaje no es rebuscado o entreverado, tiene la voz de sus personajes. y eso es lo mejor de rulfo.


dentro del libro resalté varios pasajes, de los que luego seleccioné los siguientes.


vi pasar las carretas. los bueyes moviéndose despacio. el crujir de las piedras bajo las ruedas. los hombres como si vinieran dormidos.

“...todas las madrugadas el pueblo tiembla con el paso de las carretas. llegan de todas partes, copeteadas de salitre, de mazorcas, de yerba de pará. rechinan sus ruedas haciendo vibrar las ventanas, despetando a la gente. es la misma hora en que se abren los hornos y huele a pan recién horenado. y de pronto puede tronar el cielo. caer la lluvia. puede venir la primavera. allá te acostrumbrarás a los “derrepentes” mi hijo.”

carretas vacías, remoliendo el silencio de las calles. perdiéndose en el oscuro camino de la noche. y las sombras. el eco de las sombras.

(pédro páramo)


-¿verdad que la noche está llena de pecados, justina?

- sí, susana.

- ¿y es verdad?

- debe serlo, susana.

- ¿y qué crees que es la vida, justina, sino un pecado? ¿no oyes? ¿no oyes como rechina la tierra?

- no, susana, no alcanzo a oír nada. mi suerte no es tan grande como la tuya.

- te asombrarías. te digo que te asombrarías de oír lo que yo oigo.

justina siguió poniendo orden en el cuarto. repasó una y otra vez la jerga sobre los tablones húmedos del piso. limpió el agua del florero roto. recogió las flores. puso los vidrios en el balde lleno de agua.

- ¿cuántos pájaros hasta matado en tu vida, justina?

- muchos, susana.

- ¿y no has sentido tristeza?

- entonces ¿qué esperas para morirte?

- la muerte, susana.

- si es nada más eso, ya vendrá. no te preocupes.

(pedro páramo)



la media luna estaba sola, en silencio. se caminaba con los pies descalzos; se hablaba en voz baja. enterraron a susana san juan y pocos en comala se enteraron. allá había feria. se jugaba a los gallos, se oía la música; los gritos de los borrachos y de las loterías. hasta acá llegaba la luz del pueblo, que parecía una aureola sobre el cielo gris. porque fueron días grises, tristes para la media luna. don pedro no hablaba. no salía de su cuarto. juró vengarse de comala:

- me cruzaré de brazos y comala se morirá de hambre.

y así lo hizo.

(pedro páramo)



los pies del hombre se hundieron en la arena, dejando una huella sin forma, como si fuera la pezuña de algún animal. treparon sobre las piedras, engarruñándose al sentir la inclinación de la subida, luego caminaron hacia arriba, buscando el horizonte.

(el hombre)


la madrugada estaba gris, llena de aire frío. bajó hacia el otro lado, resbalándose por el zacatal. soltó el machete que llevaba todavía apretado en la mano cuando el frío le entumeció las manos. lo dejó allí. lo vio brillar como un pedazo de culebra sin vida, entre las espigas secas.

el hombre bajó buscando el río, abriendo una nueva brecha entre el monte.

(el hombre)


“¡viva mi general petronila flores!”

nosotros nos miramos.

la perra se levantó despacio, quitó el cartucho a la carga de su carabina y se lo guardó en la bolsa de la camisa. después se arrimó a donde estaban “los cuatro” y les dijo: “síganme, muchachos, vamos a ver qué toritos toreamos!” los cuatro hermanos benavides se fueron detrás de él, agachados; solamente la perra iba bien tieso, asomando la mitad de su cuerpo flaco por encima de la cerca.

nosotros seguimos allí, sin movernos. estábamos alineados al pie del lienzo, tirados panza arriba, como iguanas calentándose al sol.

(el llano en llamas)